Un gran aplauso para nuestro musical «Ratoncito, gran corazón»

A pesar de que la temperatura exterior alcanzaba los 36 grados, propios del pleno verano, el auditorio estaba bastante lleno. El público disfrutó de una representación conmovedora, divertida y puesta en escena con mucho cariño, en la que los 29 niños que subieron al escenario ofrecieron una actuación extraordinaria.

El camino hasta este día tan especial comenzó ya tras las vacaciones de verano del año pasado. Tras una selección de reparto, se inició en primer lugar una intensa fase creativa.
Lo más destacado: los niños no se limitaron a interpretar un musical ya existente, sino que desarrollaron la historia ellos mismos. Juntos crearon personajes, diálogos y escenas, a partir de los cuales surgió finalmente la obra completa. A continuación, se sucedieron muchos meses de ensayos intensivos con clases de canto, baile e interpretación.
Los niños contaron con el apoyo, entre otros, del preparador vocal y compositor Dennis Buss y de la profesora Miriam Schmitz, quien preparó a los jóvenes cantantes para su gran actuación.

Bajo la dirección general de Corinna Spiller, el proyecto se convirtió en una auténtica labor de corazón. Dennis Buss se encargó de las canciones, compuestas y ensayadas expresamente para la ocasión, y su música enriqueció el musical de una manera especial.

La protagonista de la historia es Maya, una ratoncita que no desea nada más que tener un mejor amigo. Su viaje la lleva primero por su ciudad natal, Rheine, y después al zoológico, donde se encuentra con muchos animales diferentes. Ayuda a un cocodrilo, libera a un mono y conoce a un leoncito.
En el misterioso bosque encantado se encuentra con seres amables y otros no tanto, antes de atravesar un portal mágico que la lleva a un aeropuerto y, finalmente, hasta Lanzarote. Allí conoce a Nora, la sabia ballena, quien le transmite la lección más importante de su viaje: la verdadera amistad no se puede forzar ni buscar; surge allí donde las personas o los animales se encuentran con el corazón abierto.
Al final, Maya regresa a casa y encuentra a su mejor amiga justo delante de la puerta de su casa: un final conmovedor con un poderoso mensaje sobre el valor, la amistad, la unión y el valor del propio corazón.

Resultó especialmente impresionante la concentración y el entusiasmo con que los niños interpretaron sus papeles, a pesar del enorme calor. Llevaban muchos meses preparándose para este día, y eso se notaba en cada escena. El canto, la interpretación y las coreografías se entrelazaron armoniosamente y convirtieron la representación en una experiencia especial.

Con «Pequeño ratón, gran corazón», los alumnos y alumnas de la Viktoriaschule demostraron de forma impresionante lo que se puede lograr cuando se unen la creatividad, el espíritu de equipo y el compromiso.
El prolongado aplauso al final de la representación fue la merecida recompensa por muchos meses de duro trabajo, y un emotivo colofón a un extraordinario proyecto musical que, como cada año, supuso un gran enriquecimiento para todos los participantes, pero sobre todo para los niños, que superaron con creces sus propias expectativas.

¡Muchas gracias a todas las personas que han colaborado, tanto delante como detrás del escenario, a todos los donantes y donantes, así como a la Asociación de Apoyo de la Escuela Viktoria, que una vez más han hecho posible este magnífico musical!